La otra noche caminábamos bajo la lluvia,
me ofreciste uno de tus bolcillos, el derecho si no mas recuerdo
-Protégete del frío Bogotano, me decías, sin dejar de sonreír
Así pues con lentitud se entrelazaron nuestros dedos, y el inicio de mi olvido
Fíjate, en el bolcillo, ahí deje mi soledad
Puedes regalarla,
ya no la necesito
Escoge dentro de la humanidad un ser que pueda mantenerla...
No tengo nada que lamentar, su monologa presencia es un espejó
Fue un reflejo de mis gastados pasos en este mundo viviente
Ya es suficiente
No puedo reclamarla ahora ni nunca
Si lo hago; seré yo la soledad y ella será un hombre
