Son varios los días donde la voz solitaria
no se encuntra con los sonidos de tu voz...
Los ojos impacientes masculinos
siguen buscando tu mirada en la multitud de la plaza,
femenina.
La piel del amante solitario se reclama por la ausencia de tu piel
reflejo de un ser libre y sin limites a la hora de la entrega.
Trastornado el loco sabe con claridad
atrapado con la camisa de fuerza
que ese cruce de miradas cotidianas
es un pretexto para darle un aliento de tiempo al tiempo
en espera de la hora del encuentro
donde las manos del amante se pierden en los cabellos
dorados y perfumados de tu alma vida de mi vida.
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